La habitación era roja y hacia calor, pero también viento, posiblemente fuera abril, así que la ventana estaba abierta, dejó la cama y se acercó lentamente a la ventana, buscó un cigarro en la camisa que había dejado colgada en el perchero ,de ahí mismo sacó una caja de cerillos, en ese momento pensé "¿cerillos? Qué old school” y encendió el cerillo, bajó la mirada y prendió el cigarro y de ahí salió aquella imagen que se repite en mi cabeza, entre la luna que se metía por la ventana , la luz del cerillo frente a su cara y el rescoldo del rojo del cuarto le daba un aspecto de... no sé... dios griego, delincuente de película. Presté suficiente atención mientras lo veía así, como seguramente las polillas ven la luz, como se ve el fuego en una fogata.
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