jueves, 12 de enero de 2017

Se me muere el corazón


Hoy es uno de esos días en los que se me cansa el corazón. Y esto es literal: se me cansa el corazón. Se me cansa de vivir, de soñar, de reír, se me cansa de tener esperanza, se me cansa de citas médicas, de estudios, de medicamentos, de doctores que no saben decir lo que realmente está pasando. Hoy es uno de esos días donde mi cuerpo no se despega de la cama hasta pasado el mediodía, donde todas las ilusiones de seguir viviendo parece que se van. Ojalá fuera poesía, ojalá esto fuera una metáfora de los afanes de la vida. Pero NO. Es como una prosa, como un ensayo político que muestra  la realidad, la problemática, las causas y los efectos, pero no muestra la solución. No hay propuestas, no hay una conclusión que mantenga una idea ardiendo en la praxis de la vida. Hoy es uno de esos días donde la realidad no permite ninguna fantasía, donde no se puede albergar esperanza.  Y no, el corazón no se muere de amor, ni de soledad, ni de tristeza, se muere de viejo, de latir de más, de vivir de más, o de no vivir.

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